Una reconfortante y deliciosa sopa de cebolla gratinada, perfecta para los días fríos. Sigue esta receta clásica francesa para disfrutar de un plato lleno de sabor.
Ingredientes
1 kg de cebollas (preferiblemente cebollas amarillas)
100 g de mantequilla
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de azúcar
1/2 cucharadita de sal
1/4 cucharadita de pimienta negra
150 ml de vino blanco seco (opcional)
1.5 litros de caldo de carne (o caldo de pollo)
1 hoja de laurel
4-8 rebanadas de pan baguette (ligeramente tostadas)
200 g de queso Gruyère rallado
Instrucciones
Pelar y cortar las cebollas en rodajas finas.
En una olla grande o cazuela, derretir la mantequilla junto con el aceite de oliva a fuego medio.
Añadir las cebollas y cocinar a fuego lento durante unos 30-40 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que estén caramelizadas y tengan un color dorado oscuro. Agregar el azúcar, la sal y la pimienta durante la cocción para ayudar a caramelizar las cebollas.
Si se utiliza vino blanco, verterlo en la olla y dejar que se evapore durante unos minutos, raspando el fondo de la olla para liberar cualquier sabor caramelizado.
Verter el caldo de carne (o pollo) en la olla y agregar la hoja de laurel. Llevar a ebullición, luego reducir el fuego y dejar cocer a fuego lento durante unos 15 minutos.
Retirar la hoja de laurel.
Precalentar el horno a 180°C (350°F).
Servir la sopa en cuencos aptos para horno. Colocar 1-2 rebanadas de pan tostado en cada cuenco, cubriendo la sopa.
Cubrir el pan con una generosa cantidad de queso Gruyère rallado.
Gratinar en el horno durante unos 5-10 minutos, o hasta que el queso esté derretido, burbujeante y dorado.
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